"El hombre que practica una religión y no cree en ella es un cobarde, un desgraciado. Somos desgraciados por habitar casas indignas que arruinan nuestra salud y nuestra moral. . . Dentro de poco necesitaremos demasiados sanatorios." [Le Corbusier]
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Mostrando entradas de septiembre, 2012
fragmento de "El rey se Muere" de Eugene Ionesco
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El Rey: Ya no sé lo que había en derredor. Sé que estaba sumergido en un mundo, ese mundo me rodeaba. Sé que yo era yo, pero ¿qué es lo que había, qué había? Margarita: Aún te atan cuerdas que no he desatado. O que no he cortado. Aún se agarran a ti manos que te detienen. El Rey: Yo. Yo. Yo. Margarita: Ese tú no eres tú. Son objetos extraños, adherencias, parásitos monstruosos. El muérdago que crece sobre la rama no es la rama, la hiedra que trepa sobre el muro no es el muro. Te doblegas bajo el peso, esas balas de cañón que arrastras son las que te impiden caminar. (Margarita quita las balas invisibles; el rey se relaja) ¡Uf! ¿Cómo has podido arrastrar eso toda una vida? Me preguntaba por qué estabas encorvado, y era por este saco ( Finge arrojar lejos un saco). El Rey ( gruñendo ): ¡No! Margarita: ¡Pero déjame que haga lo necesario! Sé bueno. Ya no necesitas defenderte. Nadie quiere más que tu bien: espinas sobre tu manto y hojas húmedas y viscosas, Se pegan, se...
Aleteo de la Nada
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"La luna resplandecía llena. Las montañas y los árboles se alzaban ávidos hacia ese derrame de leche tibia. Un ojo de cuarzo en el ojo de la noche. El cansancio y la preocupación desaparecieron de su cuerpo de su mente. Se entrego con deleite al inusitado espectáculo, etéreo, ingrávido, a la llanura recubierta de copos difusos, de hélices radiantes veloces, idilio de loto blanco con las aguas primordiales.... las milpas jiloteando, relumbraban en un silencio y una quietud tan absolutos que, de pronto, escuchó el silencio de su propia respiración. "Hay que quedarse ciego para ver", dijo en voz alta. ¿Ciego? ¡Qué tontería! ¿Por qué ciego? Nunca había alcanzado un mirar de claridad semejante, ni se transfloraban sus pensamientos tan diáfanos como ahora, finos hilillos que se conectaban con sus pupilas y con los oros de su piel como filillos cargados de electricidad. EL flujo del infinito, puro aleteo de la Nada , despojado de tristeza, de vacío, de...