Aleteo de la Nada

"La luna resplandecía llena.  Las montañas y los árboles se alzaban ávidos hacia ese derrame de leche tibia.  Un ojo de cuarzo en el ojo de la noche.  El cansancio y la preocupación desaparecieron de su cuerpo de su mente.  Se entrego con deleite al inusitado espectáculo, etéreo, ingrávido, a la llanura recubierta de copos difusos, de hélices radiantes  veloces, idilio de loto blanco con las aguas primordiales.... las milpas jiloteando, relumbraban en un silencio y una quietud tan absolutos que, de pronto, escuchó el silencio de su propia respiración.  "Hay que quedarse ciego para ver", dijo en voz alta. ¿Ciego? ¡Qué tontería! ¿Por qué ciego? Nunca había alcanzado un mirar de claridad semejante, ni se transfloraban sus pensamientos tan diáfanos como ahora, finos hilillos que se conectaban con sus pupilas y con los oros de su piel como filillos cargados de electricidad.  EL flujo del infinito, puro aleteo de la Nada , despojado de tristeza, de vacío, de dolor, transcurría por sus venas..."  (Esther Seligson,  Toda la luz,191-192pp)

luego la realidad estruendosa

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