Más de lo que mis pocas pocas palabras escritas hablan.
Hace tanto que no escribo y sin embargo escribo diario: ciento treinta y tres caracteres de imaginación de comunicación con lo desconocido (Ya sé que son más, pero no tengo 40 años). Las palabras, escritas, leídas, escuchadas (en boca de otro, o en mi cabeza), son mi materia favorita. Las palabras, magas en tinta, tocan las cosas y las personas. Me gusta la magia, la ficción, por eso soy actriz, pero antes de serlo estaban sembradas en mí, las palabras... al fin, en ambas cosas vive la imagen que todo lo transforma. Un día, desistí de la filosofía porque sentía que peleaba. Amo las ideas, sentir que me siento unida a las personas (muertas o vivas, pero que han vivido al fin), pero jamás he querido pelear o sentirme mejor que otro a través de las ideas...desistí del título de Filosofa.
Para mí las ideas crean lazos de hermandad, y a veces también, me devuelven a lo real, lejos de la realidad. Lo que yo necesitaba era acción, actuar, salir de mí misma, y de vuelta -a través de las palabras de los personajes- encontrarme conmigo misma en esencia, de otra manera. Lo que me importa es transformar, caminar entre las letras, amarme entre las personas. La filosofía, a pesar de que en sí misma, guarda alegremente el signficado filial del amor , la sentí como batalla cuando con los hombres conversaba. Como viejo amante, como un amigo que no olvido, está en mí, y la amo, pero es inevitable que la crea a partir de la metáfora, de la ficción, de mi propia experiencia.
Quiero decir con todo esto que... nada.... tenía ganas de escribir y compartir más de lo que mis pocas palabras escritas, a diario, hablan. Aquí estoy, amando a las palabras.
Para mí las ideas crean lazos de hermandad, y a veces también, me devuelven a lo real, lejos de la realidad. Lo que yo necesitaba era acción, actuar, salir de mí misma, y de vuelta -a través de las palabras de los personajes- encontrarme conmigo misma en esencia, de otra manera. Lo que me importa es transformar, caminar entre las letras, amarme entre las personas. La filosofía, a pesar de que en sí misma, guarda alegremente el signficado filial del amor , la sentí como batalla cuando con los hombres conversaba. Como viejo amante, como un amigo que no olvido, está en mí, y la amo, pero es inevitable que la crea a partir de la metáfora, de la ficción, de mi propia experiencia.
Quiero decir con todo esto que... nada.... tenía ganas de escribir y compartir más de lo que mis pocas palabras escritas, a diario, hablan. Aquí estoy, amando a las palabras.
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