Amo dar vida a Camille Claudel, regalarme a ella cada función, prestarle mi mente, mi cuerpo

Camille Claudel 1915, por Guadalupe Loaeza


La  vida de Camille me conmueve y me entristece, era un artista de una maravillosa sensibilidad y no se le brindaron todas las oportunidades que merecía y hombres envidiosos, mujeres que no la entendían le pusieron muchas trabas.  No sé si considerarla una heroína como tal, como lo dice Guadalupe Loaeza quizás lo fue,: tuvo que enfrentarse a muchos monstruos, empezando por la figura imponente en el mundo de la escultura que era su maestro y amante... su época fue muy ingrata con ella, ojalá ella hubiera podido ser todavía más fuerte, pero la sensibilidad abre muchas puertas a la fragilidad.  Emocionalmente  fue  influenciada por los hombres de su vida, con los que se podía considerar una igual como creadora y pensante.   Faltándole tanto amor de su madre,  esperaba el amor en los hombres que admiraba, pero no lo encontró como ella esperaba y también se vio defraudada por quienes más quería, se rompió y, tratando de luchar contra un mundo masculino, se perdió.
Cada función hago homenaje a cada una de tus virtudes, de tus fragilidades Camille, gracias por enseñarme tanto, haz dejado en mí una semilla, te admiro como escultora, como ser humano apasionado que fuíste. ¡Cómo me hubiera gustado que te dejarán esculpir en ese lugar del demonio, qué dolor  en las manos no poder haber hecho tu pasión durante 30 años!,  debió haber sido insoportable, ojalá hubieras podido escapar de ese lugar, te entiendo, fue tan injusta tu soledad, pero estás aquí cada noche de representación y te invoco, me das libertad, me das fortaleza. 

 Gracias Camille Claudel,
 
 
 
Denise Castillo














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