Reseña poética de Isabel Benet acerca del montaje “Ravioles Negros”,Teatro el Milagro




Las sombras se oponían a todas horas del día
Alberto Villarreal


(Todos los textos que he entrecomillado son de la autoría de Villarreal y son parte del corpus de la obra.)

Este montaje que recomiendo ampliamente, se ubica en lo que Peter Brook nos plantea como Espacio Vacío. Donde dos magníficos actores -Rubén Cristiany y Denise Castillo- se encuentran desprovistos de artificios teatrales y con loable atrevimiento emprenden ese riesgo de enfrentarse a un gran y difícil texto dramático “Ravioles negros” de Alberto Villarreal, sin duda un lúcido poema dramático, que a la manera de Ezra Pound, va de la dimensión de lo íntimo y en un vuelco sorpresivo en la siguiente frase nos lleva a la dimensión de la historia del mundo, a esa “Roma construida con mi sangre”, para que en el siguiente párrafo Cristiany nos lleve a sus ojos, ojos que contienen e ilustran la complejidad profunda de esta dramaturgia –Los ojos que se pliegan y ven  “el plegarse, de quien está… alejándose”-.
De vuelco en vuelvo literario los actores nos llevan sin pretensión alguna encarnando teatralmente cada palabra.  Como diría el mismo Villarreal “Darle precaución a estas palabras”.  El hombre personaje de “Ravioles Negros”, en esta puesta se encuentra sentado en un banco de madera durante toda la obra.

Es todas las bancas del mundoEs el hecho que antecede la muerteEs universos cotidianosEs “Preocupación de vejez”Es “Idea de decapitación”Es “Un lugar en su anatomía”Es “Errores de infancia”Es “Pasta negra cocinada en seco”Es “No confío en mis huesos,me utilizan para crecery luego se desharán de mí
como una cáscara indeseable”Es “Su hervor negro interior.Envejeció”

Y ella, la mujer actriz de vestido blanco y amarillo con sutil y profunda expresión nos adentra en la anagnórisis del personaje hombre.  Tintes de Artaud y Grotowski subyacen en el rostro -máscaras- que la actriz ha creado -inteligencia escénica es su expresión corporal-. Personaje mudo cuyo único texto es la palabra SI dicha desde la entraña y el crisol “sucio paisaje de mis adentros”.  Ojos de Denise que evocan la dramaturgia griega y nos ilustran “SUS OJOS DEBIERON TENER DESCENDENCIA”.
 


La obra, en su transcurrir de principio a fin, es una tacita anagnórisis prolongada. Excelente monólogo sostenido en el continuo de los sonidos armónicos creados por la pieza sonora Cordiox de Ariel Guzik. (Este artefacto que funciona con base en un gran tubo de cuarzo fundido que, de alguna manera, sirve como músculo cardiaco al momento de animar el sonido de los cuarzos cuando entran en contacto con otro elemento.)


Ravioles Negros”, Teatro El Milagro por una corta temporada hasta el 28 de agosto.  

23/08/2016



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